La ludopatía se incrementa en Navarra

En principio, el juego es una forma de pasar el tiempo y divertirse y entra dentro de los parámetros del ocio. Nos reunimos en casa para disfrutar de las cartas, del parchís, trivial o monopoly; otras veces los hacemos al exterior.

Las cosas se complican cuando interviene el dinero y jugamos para ganar, para sacar rédito fácil a nuestro bolsillo. Podemos hacerlo al mes o a la semana, pero cuando modificamos nuestros horarios para ir todos los días a jugar, entonces surgen los problemas.

A esta necesidad de hacerlo todos los días, incluso varias veces, le llamamos adicción al juego o ludopatía. Se convierte en un comportamiento persistente, recurrente que le lleva a mentir a su entorno más cercano. Cambia la relación con la familia, la situación laboral, el concepto de sí mismo, incluso su situación económica.

Al principio el jugador gana y sube su moral, de manera que se siente afortunado. Es el momento de arriesgar y esperar a una gran fortuna. Cuando cambian las tornas y se ve perdedor, quiere dar un golpe de mano y el infortunio le lleva, con frecuencia, a la ruina y desesperación.

Trata de esconder su situación a la familia y se separa de amigos. Cuando el problema es insostenible recurre a consanguíneos y se descubre todo el pastel.

En España existen más de tres mil salones de juego y mueve más de 42 mil millones de euros al año. Navarra cuenta con tres bingos, 56 salones de juego y 6 locales de apuestas, siendo Pamplona la que se lleva más del 50% de los locales. La recaudación supera los 168 millones, aunque la mayor parte se la lleva las apuestas con un 63%.

En la Comunidad Foral están activadas más de 3500 máquinas de juego, de las cuales una tercera parte se encuentra en hostelería. Se observa una bajada de ingresos en los tres bingos existentes, debido a cambios de hábitos en la sociedad con un montante económico de casi 15 millones de euros.

En Navarra el número de adictos al juego va aumentando día a día con más de 2500 personas con un posible trastorno grave por el juego y 6800 se encuentran con alto riesgo de caer en la ludopatía, sobre todo a apuestas deportivas y máquinas de azar; tres de cada cinco personas han apostado alguna vez.

Gracias a la Asociación Aralar muchas familias se sienten protegidas porque luchan contra la ludopatía. Aralar fue creada en 1996, treinta años al servicio de hombres y mujeres. En 2024, atendieron a 254 personas y a sus familiares, 229 sesiones de terapia grupal y con unos resultados excelentes.

La proliferación de las salas de apuestas por los barrios de Pamplona, los juegos online sin horario y las máquinas tragaperras en los bares está  incrementando el número de personas que se enganchan y se convierten en adictos.

En marzo de este año entrará en vigor el Reglamento General de Juegos y Apuestas de Navarra por el cual los locales de juego de la Comunidad Foral deben tener un control de acceso, así como la obligatoriedad de los establecimientos de hostelería de identificar a las personas que las utilicen con un horario más restringido. Más de 700  personas han pedido, voluntariamente, la prohibición a las salas de juego.

Este control exhaustivo ha provocado las protestas de Unión de Trabajadores de Salones de Juego (UTSAJU), con más de 300 operarios, que ven una disminución de al menos cien personas.

No es fácil la determinación, por una parte se encuentra el paro que va a provocar y, por otra, la salud de cientos de personas, jóvenes y mayores, que se debaten entre la enfermedad, la ruina económica y la destrucción familiar.

Luis Landa El Busto, escritor