Decía, entre otros, el filósofo español Santayana que “el pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Porque si ignoramos los errores y los aciertos del pasado no podemos aprender para escribir el futuro. Es fundamental asimilar y conocer los fenómenos que influyeron en el desarrollo de la humanidad. Si la historia es cíclica y repetitiva, ¿cómo vamos a enmendar y rectificar las crisis actuales si nos falta la conciencia histórica y carecemos del aprendizaje de los hechos acontecidos?
Al no disponer de esas experiencias anteriores tenemos el peligro de volver a repetir las dictaduras o los regímenes absolutistas de siglos anteriores. Por eso definimos la historia como el estudio del pasado en función del presente.
Este preliminar se justifica porque María Chivite, durante su estancia en China, ha protagonizado un error histórico al grabar un vídeo. Sin ruborizarse ha insistido en que el tudelano Benjamín de Tudela había sido un referente en su visita a China. Se ha equivocado ya que Benjamín fue un viajero incansable pasando por Egipto, Persia o Mesopotamia, pero China no entraba en sus parámetros.
Es una pena que los asesores de la Presidenta no se hayan enterado que en noviembre del año pasado el Ateneo organizó un ciclo “Navarras y Navarros con historia” con motivo de la celebración del 450 aniversario del navarro Martín de Rada como emisario y primer español en pisar el continente de China (1575-2025). Se impartió una charla por Blas Sierra, director del Museo Oriental de Valladolid, y posteriormente se realizó un viaje a Valladolid para ver “in situ” una exposición sobre China, relacionada con Martín de Rada.
Rada fue agustino, misionero en México, Filipinas y China, científico, matemático y cosmopolita; escribió el primer libro sobre las costumbres y estilos de vida de los chinos entre los siglos XIV y XVI.
Es curioso que San Francisco de Javier, que anhelaba convertirse en misionero de China, solo pudo visionar con nostalgia, desde la isla de Shangchuan, el gran continente asiático, donde falleció en 1552. Sin embargo, otro navarro, 23 años más tarde, tuvo la suerte de pisar suelo chino en 1575, como emisario de Felipe II.
Martín de Rada nació en Pamplona en 1553 y falleció en 1578 en las costas de Vietnam y fue arrojado al mar. Estudió en las universidades de París y Salamanca y, al ser de estirpe noble, le correspondía el priorato de Ujué y abad del monasterio de La Oliva, no obstante renunció al preferir coger los hábitos de los agustinos para trasladarse a México. Felipe II le propuso para ocupar el episcopado, pero prefirió ser un fraile misionero sencillo.
En 1564 se embarcó con Miguel Legazpi y el cosmógrafo Andrés de Urdaneta hacia Filipinas, donde se integró y aprendió varios dialectos de las islas. Los corsarios eran frecuentes por las islas y las costas chinas con robos y pillajes, entre ellos Limahon. Martín de Rada y Salcedo dirigieron un combate, que obligó al pirata a retirarse. En compensación las autoridades chinas permitieron una expedición al continente, entre ellos el navarro, y el 5 de julio de 1575 entraron en China con toda clase de agasajos, regalos y parabienes de gobernadores y magistrados.
Incluso, Martín propuso una conquista de China, a imitación de la de América, pero la propuesta era irrealizable. De 1565 a 1800 decenas de conquistadores y misioneros españoles partieron para Asia y América, unos en busca de fortuna o aventuras y otros para difundir las creencias religiosas.
Confiamos que las próximas visitas de las autoridades navarras se imbuyan de temas históricas y no tengan que rectificar sus propias palabras. La historia es una, pero las interpretaciones, por desgracia, son variadas.
Luis Landa El Busto, escritor e historiador
Diario de Navarra 25 de abril de 2026

