¿Vuelta a la tiza, al boli y al papel?

Diario de Navarra.

Hace una década ordenadores portátiles, ratones, pizarras digitales, smartphones, tablets, macbook y wifi entraron en las aulas y campaban a sus anchas, como Pedro por su casa. Si un colegio quería tildarse de «moderno”, cada niño tenía que disponer de ordenador. Y así miles de tiendas de informática hicieron su agosto en septiembre con el inicio del curso. Sin embargo, el gobierno de Suecia, que siempre se ha distinguido por ser pionero en los sistemas educativos, ha decidido devolver los libros a las aulas e iniciar un proceso de utilizar la tiza, la pizarra y los cuadernos en blanco para comenzar a escribir.

Los suecos han comprobado que se realiza un uso excesivo de los ordenadores, móviles y tablets. La ministra de Escuelas, Lotta Edholm, ha invertido 700 millones para la compra de libros. Ha querido dar un paso atrás en la era de la digitalización y apostar por el manejo del boli con los dedos de la mano para escribir en hojas de papel y no para el ratón. Decía el suizo Jean Piaget, fundador de la psicología evolutiva, que para crear conocimientos en la persona son necesarios la memoria, la atención, el lenguaje, la percepción y la inteligencia.

Porque la digitalización en la escuela ha traído una disminución considerable de la comprensión oral y escrita en los estudiantes. No hay duda que el tomar notas en clase, la lectoescritura, la colocación de las tildes en su justo lugar (los ordenadores las colocan automáticamente) nos ayudan a corregir nuestro lenguaje y escritura por medio del error/acierto. Las nuevas tecnologías han revolucionado la escuela durante estos años, pero a la larga se han visto muchas deficiencias en los alumnos por su mal uso y por el abandono total de las herramientas tradicionales. Es cierto que mejoran las habilidades digitales, pero son negativas para la concentración y la atención, de manera que afectan a los resultados académicos.

Tenemos que seguir con las tecnologías, pero siempre que añadan valor y positividad. Hay que saber cribar la información, pero jamás las redes sociales podrán sustituir a nuestra visión crítica de las cosas.

Por otra parte, respetamos a la Escuela Vedruna de L´Espluga de Francoli (Tarragona) y a otros muchos centros que utilizan, como herramienta fundamental de su educación, el ámbito digital. Por eso, es el momento de preguntarnos, ¿las redes sociales, internet, los dispositivos digitales y ahora la inteligencia artificial deben estar presentes en las aulas? La respuesta es un sí rotundo, pero con ciertas condiciones: sin crear desigualdades en el aprendizaje porque muchos estudiantes no disponen de medios, segundo, los profesores deben conducir con cautela el proceso digital y, tercero, no tienen que ser impedimento para que los alumnos adquieran conocimientos de modo tradicional. Es frecuente el argumento del estudiante: “Si todo el saber está en internet, ¿qué necesidad tenemos de transmitirlo a nuestra memoria”?

Los suecos están alarmados por el excesivo uso de las redes sociales, ya que han visto tres carencias fundamentales: falta de atención, mínimos conocimientos memorísticos y un pobrísimo lenguaje con apenas vocabulario. Ante estas ausencias no hay percepción de las cosas y no se desarrolla la inteligencia. En suma los alumnos se muestran pasivos ante los cientos de videos, se encierran en sus ordenadores y no escriben ni tienen sentido crítico.

Por ello, los niños suecos han vuelto a la escuela con libros de texto repletos de figuras y letras, pizarras con tiza y cuadernos para escribir. Porque, como en antaño, siguen siendo inmortales la escritura, la lectura y las matemáticas.

Luis Landa El Busto, escritor e historiador

Publicado en Diario de Navarra el 10 de abril de 2025