Es un tópico afirmar que todos los ciudadanos pagamos impuestos, pero unos reciben más recompensas que otros. El ejecutivo foral tiene muchos «parches» que arreglar por todo Navarra, sin embargo unos son más urgentes que otros,
Hablando de «parches», la mente me traslada al bellísimo pueblo de Zugarramurdi que, al estar lejos de la capital y en muga con Francia, los actuales mandatarios se han olvidado de él. La carretera, por llamarla de alguna forma, que cubre la distancia entre Dancharinea y Zugarramurdi (5 kilómetros), más parece un camino de cabras que una vía para visitar un centro turístico rural, cargado de historia y de recuerdos.
El trayecto está repleto de emplastes, cataplasmas, pegotes, retoques y remiendos de asfalto; los laterales se encuentran descarnados, desmoronados y, para colmo de desdichas, unos socavones que dan la sensación de que alguna bruja con su escoba voladora va a trasladarnos o elevarnos, coche incluido hasta la cueva «infernuko erreka» o arroyo del diablo.
En Fitur 96 se «han invertido» millones para mostrar a Europa la exquisitez del turismo rural navarro, pero han desatendido las carreteras comarcales. ¿Desde cuándo los consejeros de obras públicas, turismo y promoción rural no han visitado el citado pueblo? ¿Qué argumentos damos a los franceses para que se acerquen al Valle del Baztán, si dejan por el camino el coche a trozos?
Las piedras y cuevas milenarias de, Zugarramurdi merecen una carretera más digna, ya que rebosan historia por todos sus poros, desde aquel nefasto 8 de Noviembre de 1610, cuando el inquisidor riojano, Juan del Valle Alvarado, erradicó los akelarres de las cuevas. Inculpó a 300 personas por delito de brujería, de las cuales 40 recibieron el peso de la justicia: 12 fueron quemadas en la hoguera, 18 absueltas y a los restantes les impusieron penas de cárcel perpetua, pérdida de bienes, destierro y un sinfín de castigos más.
Muchos navarros hemos dejado de visitar con más frecuencia el pueblo por la intransitable vía. ¿Acaso el .Gobierno foral va a tener la habilidad de hacernos olvidar parte de la historia de nuestra tierra, como son los famosos procesados? Dirigían «dos ritos satánicos» el rey y la reina de la brujería, Miguel de Goiburu y su esposa Graciana de Barrenechea, a María Chipia, maestra del ocultismo, a Joanes de Echalar, verdugo ejecutor de las penas que dictaba el diablo. ¿Los señores López Istúriz, Cabasés y Echarte van a privarnos de poder soñar por unas horas, traspasar y detener el tiempo para celebrar aquelarres y reencarnarnos en las brujas del S. XVII? Ellas fueron acusadas por la inquisición de poseer al diablo, provocar tempestades en el Cantábrico y practicar el vampirismo y necrofagia.
Hay que promover el turismo de los pueblos y «landa-etxea» (casas rurales), que son los grandes desconocidos para los navarros y el resto de visitantes de la península. Sin embargo nuestra propaganda se vuelve en contra, si no contamos con una buena infraestructura en carreteras comarcales. Con sonrojo afirmamos que carecemos de ella.
No podemos comprar las alforjas, antes que el burro, ni el collar antes que el perro, ni las cintas antes que el manto, porque los desajustes serán mayúsculos. Este es nuestro sino.

