¿Es compatible la tecnología con la educación?

El autor considera que el rechazo a las computadoras nos llevaría a no estar en contacto con un medio necesario para la enseñanza, pero el uso excesivo de las tecnologías nos conduciría a desconocer el valor de otras formas de educar. La llegada de las nuevas tecnologías, con imagen y sonido, y su aplicación directa al mundo de la enseñanza, nos ha obligado a ponernos al día en Internet, pizarra digital, páginas web, móviles y videojuegos.

Estamos inmersos en un mundo donde "una imagen vale más que mil palabras" y las distintas páginas de Internet están repletas de multitud de vídeos, fotografías y grabados llenos de colorido y atracción. El profesor se ha convertido en técnico en informática, de forma que, si renuncia a ese avance, ya puede dejar inmediatamente la tiza y la bata blanca, porque se sentirá como un analfabeto. Debido a que toda la información y conocimientos de cada una de las materias se encuentran en Internet, parece que es más importante ser especialista en maudiovisuales que licenciado en ciencias matemáticas, naturales o sociales. No cabe duda que uno de los acontecimientos esenciales de los dos últimos siglos ha sido la tecnología (Nuevas Tecnologías de la información y comunicación -NTC-), de forma que ocupan hasta los espacios más íntimos de nuestra vida. Es cierto que las TICS facilitan, motivan y enriquecen los procesos educativos y que ofrecen magníficos resultados para desarrollar capacidades en los jóvenes. Para el profesor es un elemento para actualizarse y motivar a sus estudiantes en definitiva, nos hace más receptivos a los cambios en la metodología.

Es más, deben estar integradas en nuestra labor didáctica. La tecnología nos abre las fronteras y podemos realizar debates entre diversos colegios, elaborar la página web con el programa de cada asignatura y poner nuestro correo electrónico a disposición de las familias y I alumnos para cualquier consulta. ¿Educamos con las TICS? Todos estamos convencidos que el profesor debe aplicar las TICS como un instrumento necesario para llevar a efecto la enseñanza, pero no nos confundamos, ya que las nuevas tecnologías nunca deben ser la solución final para formar a nuestros jóvenes.

Las técnicas modernas tienen algunas desventajas. El alumno puede percibir el medio como una forma fácil de acceder ala información, con el simple hecho de tocar un botón, es decir, provoca pasividad. Se puede llegar a tal automatismo diario que al pasar del ordenador a la clase ordinaria le suponga mucho esfuerzo participar, aprender ciertos conceptos o desarrollar ciertas capacidades. La memoria no se ejercita a pleno rendimiento y una «persona que no retiene in formación es nula en opinión», porque nadie da lo que no tiene.

Es triste ver algunos profesores, llamados "progres" en Navarra, que prescinden de los libros, de los apuntes, de la pizarra con tiza y ponen todo su empeño en el ordenador, creyendo que es «la joya de la corona» en educación. Esto lleva a un uso inadecuado de las computadoras. A veces las horas de clase son mudas, cada estudiante metido en su ordenador, preocupado en resolver su problema, en buscar un tema concreto o en presentar un trabajo. Por eso, reiteramos que no se puede prescindir de la clase tradicional vivida con explicación del profesor, de las preguntas de los alumnos, de la corrección de errores en la pizarra y de la repetición de conceptos y de procedimientos. . En la red informática están todos los saberes, pero de forma virtual. Sin embargo, el alumno necesita, en su trato diario con profesor y compañeros, poner sus capacidades en funcionamiento en contacto con la realidad, sirviéndose de sus conocimientos, habilidades y actitudes, para desarrollar su vida personal y social (competencias).

Todos sabemos que las actitudes extremas nunca favorecen la educación y que en medio está la virtud. Las fobias son actitudes complejas que nos alejan de la realidad. El rechazo alas computadoras nos llevaría a no estar en contacto con un medio necesario para la enseñanza, pero el uso excesivo de las tecnologías nos conduciría a desconocer el valor de otras formas de educar. Por tanto, doy un sí rotundo a las TICS en las aulas, pero sin olvidar la formación y vivencia humana que transmite el profesor con su testimonio para que nuestros jóvenes sean sinceros, abiertos, creativos, altruistas y solidarios. Hay que ayudarles a vivir en valores y a superar las carencias afectivas, la influencia de la moda, del consumismo, de los amigos y de las comodidades con el fin de tener experiencias religiosas, integrarse en la sociedad y luchar por un mundo más justo.

Los alumnos piden de los profesores actitudes coherentes, cercanía, sencillez, trato amable, ser escuchados y, sobre todo, sentirse queridos. Todo esto no lo podemos encontrar en las TICS. De ahí que es necesario que la escuela compagine las tecnologías con el plano humano de la persona para conseguir la formación y educación integral del alumno.

Luis Landa.