Referirse a Sancho Garcés III es decir poder y humanidad, dominio y servicio, expansión y amor a la “tierruca” de Pamplona. Porque de no haberse producido el fallecimiento inesperado a los 45 años, hoy España podría haberse denominado Navarra, hoy España hubiera hablado romance navarro, hoy España hubiera podido tener la capital en Pamplona.
Sancho el Mayor había adquirido la “autoritas” peninsular, es decir la adhesión, la persuasión y convicción de los diversos condados y reinos, sin utilizar la “potestas” o imposición, unificando todas las regiones. Con razón se ganó toda clase de títulos, en especial, monarca cristianísimo, “emperador” desde Astorga hasta Ribagorza, así como “rey de las Españas”. Se convirtió en árbitro, consejero y referente indispensable par todo gobernante.
Desde una perspectiva milenaria, nos encontramos con un monarca renovador espiritual de monasterios, europeísta, promotor de la ruta jacobea, impulsor de la Reconquista y experto en alianzas matrimoniales para evitar las guerras. Era el monarca ideal para adelantarse cinco siglos antes a los Reyes Católicos y unificar Hispania con el sur de la Galia. Sancho recibió el máximo calificativo, “el Mayor”, el único, el singular, el más grande entre los reyes. Por eso, se puede decir, como para El Cid Campeador, que “ayer y hoy los reyes de España sus parientes son”.
ISBN- 978-84-964-6747-7 Año 2019

