Las actuales provincias vascongadas a lo largo de la historia nunca
pudieron protagonizar “un estatus propio” desligado del resto de regiones
españolas para suspirar por una nación. Carecieron de un pasado
institucional autónomo hasta 1936, cuando la Segunda República aprobó
el Estatuto de Autonomía del País Vasco, que duró hasta la ocupación de
los nacionales en 1937 en la Guerra Civil. Mientras, pertenecieron al Reino
de Pamplona y Aragón o a la Corona de Castilla. Navarra, como reino, sí
que tiene historia propia y pervivió como ente independiente hasta la
anexión al reino de Castilla (1512) y siguió teniendo cortes propias hasta
1841.
Castilla obsesionada con Vascongadas
Por tanto, los actuales territorios vascongados, durante el s. XI y XII,
estuvieron a las órdenes de monarcas navarros y aragoneses, excepto en
puntuales ocasiones. Existe un documento sobre Guipúzcoa, datado en el
siglo XI, donde se señala que pertenecía al Reino de Pamplona.
El cambio de milenio elevó al trono de Pamplona a Sancho el Mayor
(1004-35), que ocupó por conquista o por herencia el norte de la
Península, Castilla, Aragón y las provincias vasconizadas. Más tarde, al ser
asesinado García en Peñalén por su hermano Ramón (1076), el monarca
aragonés fue proclamado rey de Pamplona. Durante 58 años, el reino
pamplonés estuvo vinculado al de Aragón, hasta la proclamación de García
Ramírez como rey (1134-1150)
Al subir al trono Sancho el Sabio (1150-1194), rechazó todos los vasallajes,
y se intituló rey de todos los terrenos y de los habitantes de Navarra. En
1179 se acordó que La Rioja y parte de Vizcaya pasara a Castilla y Navarra
mantuviera Vascongadas. El Sabio creó dos núcleos urbanos, San
Sebastián (1180) y Vitoria (1181) con nuevas estructuras más pequeñas
regidas por tenencias, de manera que mermaba el poder de los hidalgos.
El descontento de los nobles vascos era patente, de forma que
reivindicaban el paso a Castilla.
Todo cambió debido a la derrota castellana frente a los almohades en
Alarcos (1195), puesto que animó a Navarra y León a continuar con las
hostilidades contra Alfonso VIII (1158-1214). Este a su vez se alió con el
rey aragonés para repartirse Navarra entre ambos (Tratado de Calatayud
de 1198). El avance de los almohades era constante, por lo que el Papa
reclama unidad a los reinos cristianos, pero no lo consiguió.

A pesar de la negativa, el obispo de Roma le asignó el título de rey de
Navarra a Sancho el Fuerte (1196) y era el reconocimiento oficial de pleno
derecho de llamarse: monarquía navarra.
Alfonso VIII quería a toda costa apoderarse de Guipúzcoa, Álava y el
Duranguesado, ya que era una ruta ideal para conquistar posteriormente
Gascuña. Era una reivindicación del rey castellano que se basaba en la
reclamación de ese territorio como dote de su mujer Leonor Plantagenet.
Sancho El Fuerte pierde la zona vascongada
Castilla se unió con Aragón para un ataque conjunto contra Navarra.
Alfonso VIII realizó una incursión hasta el centro, Miranda de Arga y las
Améscoas. Pedro II de Aragón se apoderó de Burgui y Aibar. Pero El Fuerte
consiguió retener el ataque.
Definitivamente vino el segundo intento de los castellanos y el 6 de mayo
de 1199 llegaron hasta Vitoria y la rodearon hasta conseguir el
rendimiento (1200).
Sancho VII bajó hacia Andalucía (quizás Marruecos) para pedir ayuda
militar, pero no lo logró. Poco a poco, El Castellano se hizo con el control
de los territorios vascongados con el apoyo de los nobles y comerciantes,
que veían más vinculación y condiciones económicas con los castellanos
que con los navarros. Además les mantuvo las instituciones medievales,
impulsando las localidades costeras de Fuenterrabía, Motrico, Guetaria y
Zarauz.
Nada pudo hacer Navarra frente al potencial militar del monarca
castellano. Ante esta pérdida, se reforzaron las fronteras por ambas partes
con una serie de castillos, creando burgos, se multiplicaron las pechas y
los ingresos de la corona, consiguiendo una economía saneada.
Desilusión de El Fuerte con su primo Alfonso
El Fuerte realizó un convenio económico con los burgueses de Bayona,
pero no apoyó a los ingleses, cuando Alfonso VIII quiso conquistar
Gascuña (1205-08)
La traición de su primo, el monarca castellano, al arrebatarle Vascongadas
supuso para El Fuerte un duro golpe moral, por lo que sus aspiraciones de
extender fronteras se volcaron hacia Aragón y Ultrapuertos. De nuevo
pactó con Pedro II (1196-1213) y Jaime I de Aragón realizando una
hermandad, sin embargo las deudas de los aragoneses hizo que pidiera
préstamos al navarro, que se aprovechó para recuperar castillos y tierras.
El enfado de El Fuerte llegó a tal extremo que no estaba dispuesto a
pactar con su primo para participar en el famoso enfrentamiento con los
sarracenos en Navas. Finalmente aceptó, por presión de los mandos
eclesiásticos, a combatir en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212),
donde Sancho el Fuerte tuvo una participación muy activa y con grandes
beneficios de prestigio y económicos para Navarra.
A modo de resumen
1.- Llamamos “vasconización tardía” a la hipótesis cada vez más
consolidada por la cual los vascones provenientes del norte de Francia
(Aquitania) ocuparon el actual País Vasco y parte de Navarra hacia los
siglos V y VI d.C., ya que estas tierras estaban ocupadas por tribus de
origen indoeuropeo con distinta habla no vasca, poniendo en duda el
origen protohistórico de los vascones y de su lengua.
2.- El devenir del reino de Pamplona y más tarde de Navarra supuso pasar
de cabeza de león, con Sancho el Mayor, a cola de ratón al ser absorbida
por Aragón y más tarde, recuperando el reino, con El Sabio y El Fuerte. 3.-
Los nobles vascongados se veían con más beneficio económico y de
prestigio el integrarse en Castilla que mantenerse en Navarra. 4. El
apropiarse el castellano Alfonso VIII de los territorios vasconizados supuso
para El Fuerte una desilusión y engaño, por tratarse de su primo carnal. 5.-
Navarra estuvo en todo momento asediada por tres potencias mayores
que ella, como fueron Francia, Castilla y Aragón. 6.- Hasta el siglo XX, los
territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya no tuvieron jurisdicción
institucional propia y estuvieron bajo la autoridad y al servicio de Navarra,
Aragón y Castilla. 7.- Navarra siempre buscó una salida al mar, por eso
luchó por obtener el puerto de Fuenterrabía.
Luis Landa El Busto, historiador y escritor

