México y la difícil situación del periodismo

Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra el 2 de mayo, es conveniente reflexionar sobre la situación de los periodistas en la nación charra. México perteneció al Reino de España desde 1519 hasta 1821, que se independizó con Agustín de Iturbide, elegido emperador. Han transcurrido dos siglos llenos de más sombras que luces por el personalismo de sus representantes, por la corrupción y por la manipulación de los medios de comunicación. Todos sabemos que una nación para que haya libertad tiene que haber, entre otras cosas, un periodismo que pueda ejercer con total independencia. En este caso nos referimos a nuestro país hermano, México. A lo largo del siglo XX, la libertad de prensa fue limitada, por eso Mario Vargas Llosa la denominó “La dictadura perfecta”. Hasta el año dos mil, el sistema político mexicano utilizó todos los recursos para neutralizar la prensa: corrupción, presiones a los periodistas incómodos para que callaran, compra de empresas para el control de las editoriales, incluso casos de asesinatos. En una palabra, constante autocensura para el apoyo evidente al régimen.

Durante 71 años gobernó el PRI (Partido Revolucionario Institucional), sin embargo, en 2001, entró en el Ejecutivo Vicente Fox, ranchero, católico y de derechas, del PAN (Partido de Acción Nacional). La prensa fue libre y se legisló el derecho a la información, pero entre los analistas había continuas críticas del círculo rojo”; incidía fuertemente en los grupos de periodistas y en la sociedad. Comenzaron a predominar las izquierdas y los liberales, que no veían con simpatía a un gobierno denominado de derechas. El presidente Fox trabajó para erradicar el populismo de América Latina, pero la influencia de Castro en Cuba y de Chaves en Venezuela ganaron la partida.

De 2006 al 2012 le sucedió Felipe Calderón, también del PAN, aguerrido luchador contra el narcotráfico, pero la fuerte inflación y la crisis económica marcaron toda su legislatura. En el 2012 entró Enrique Peña Nieto, que llevó a efecto cruzadas contra el hambre, reformas educativas y su relación intensa con los países hermanos y vecinos. En el 2018 se hizo con el poder, después de haberlo intentado en el 2006 y en el 2012, López Obrador del Movimiento Regeneración Nacional de izquierdas. De origen cántabro; es conocido por haber pedido al Rey Felipe VI que pidiera perdón por la conquista de España, llevada a cabo en América Latina. Obrador llegó a la silla presidencial con la mayor votación de la historia de México, gracias a la aparente apertura democrática, la libertad de prensa y el apoyo de muchos periodistas. Pronto Obrador ha ido mostrando sus costuras con el control absoluto de las instituciones autónomas. Sus adeptos periodistas pronto han descubierto la desastre actuación de la administración y que sus promesas son pura propaganda sin contenido.

El “Diálogo Bolivariano” de Maduro se ha quedado corto en comparación con “La mañanera” de López Obrador donde el presidente y sus ministros diariamente exhiben sus logros y sus promesas a través de los medios oficiales. Antes lo hacían los lunes, ahora todos los días.

La Organización Signos Vitales ha presentado, con cifras de SPINT Taller de Comunicación, un informe muy indicativo: en las más de un millar de conferencias de prensa que lleva expuestas, 60 mil afirmaciones eran falsas, con una media de un centenar por cada mañana. Los periodistas no oficiales le presentan las mentiras de cada mañana y Obrador evade la verdad y afirma que “yo tengo otros datos”.

Jacqueline Peschard, anterior presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI), asegura que “Obrador no solo miente, sino que ha generado una distorsión de la realidad”. El deterioro informático ha llegado a tal límite que el Presidente mejicano acosa, critica, acusa y hasta amenaza a medios de comunicación y a periodistas de manera que los señala con nombres y apellidos. Los califica como sus enemigos. En sus conferencias matutinas, Obrador resalta que “el 98% de los periodistas está en contra de nosotros y es un orgullo. En los medios de comunicación -insiste- está saliendo el racismo, la rabia, insultos y calumnias contra mi persona”. Aconseja que pidan disculpas al pueblo de México y “que se diga: nos hemos equivocado”.

Por tanto, México se ha convertido en un país peligroso para los periodistas, porque se ha minado la credibilidad de los medios. Si la nación se caracteriza por el clima de violencia, a ello se suma también el peligro físico para los informadores.

El presidente de la SIP, The New York Times, ha otorgado el Gran Premio a la Libertad de Prensa 2023 a la periodista Carmen Arístegui y a sus comunicadores mexicanos por su valentía a mostrar su total independencia y espontaneidad. La prensa y sus periodistas se encuentran coaccionados.

Luis Landa El Busto

12 de mayo de 2024